Wednesday, May 31, 2006

Anoche



El viento oscilaba entre tibio y fresco. Por la velocidad del carro daba la impresión de un ululeo melancólico. Pude pensar en miles de cosas mientras la radio tocaba lamento boliviano.Con las ventanas abiertas pude cantar junto con el viento: "Es mi situación una desolación, es como un lamento, lamento boliviano que un día empezó y no va a terminar..."

Afuera había nubes obscuras, cargadas de lluvia que amenazaban con empaparme pero la obscuridad se tornaba amiga mientras la atravesaba con mi carro y me abría las puertas de su corazón, entonces aparecieron las primeras estrellas que modelaban sus vestidos de lentejuela plateada.

Y ahí, en medio de ese refugio impensable mientras cantaba una canción de mi adolescencia, me crecieron alas de viento y supe que podría ser libre, que era libre.

Gracias Papá Dios.

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