Sunday, April 27, 2008

¡Sin rama no hay uvas!

El evangelio del miércoles nos presenta la imagen de la Vid. Jesús dice: "Yo soy la Vida verdadera, y mi Padre es el que la cultiva." Esta imagen me remonta a mi infancia, a la viña en el patio trasero de mi abuela. Las uvas eran verdes y tenían un sabor agridulce.

De niña, el proceso de podarlas siempre me causaba tristeza. No podía comprender por qué si mi abuela quería que la viña diera uvas, podaba las ramas. A mí me gustaba ver la viña, creciendo a lo salvaje y enredada en las rejas de la ventana. Me gustaba ver sus hojas grandes y sus ramas de resorte. Mi abuela me explicaba que a la viña no le dolía cuando la podaban sino que al contrario de esta manera ella se sentía más libre y podía concentrar sus nutrientes en producir fruto.

Después, separaba las ramas que había cortado. Algunas ramas iban a la basura (siempre me daba mucha tristeza ir a tirarlas) y algunas otras, las más sanas, pasaban a su labortatorio-vivero-cocina donde las embolsaba con un poco de tierra, un poco de agua y un poco de aire, esperando que le crecieran raíces para así plantarlas o regalarlas plantadas en latas de legumbres decoradas.

Después de la muerte de mi abuela vendimos la casa y las viñas se quedaron atrás pues pertenecían ahí. Yo no tengo mano para las uvas como mi abuela pero soy aficionada a las rosas. Gracias a mi abuela sé como podarlas para infundirles vida nueva.

Así mismo nos dice Jesús: "Si una de mis ramas no da uvas, mi Padre las corta, pero si da uvas, la poda y la limpia para que dé más. Ustedes ya están limpios por las palabras que les he dicho. Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes." (Juan 15:2-4)

Que el Señor me permita la gracia de producir fruto y que cuando el Jardinero necesite podarme, que pueda yo aceptarlo como parte del proceso de amor para ayudarme a crecer y a producir fruto.

¡Alabado sea el Verbo Encarnado!

2 comments:

Chema said...

Las parábolas de Nuestro Señor son inigualables. Me impresiona lo bien que expresan su mensaje y lo didácticas que son. Dice el P. Anthony de Mello que un relato tiene más fuerza que un discurso porque el relato es algo real, verdadero, mientras que el discurso es sólo una teoría.
¿Conoce usted, hermana, el canto de Cesáreo Gabaráin, El Viñador? A mí me gusta mucho.
Me uno a su oración para permanecer unido a la vid y dar fruto.

Helga said...

Si, Chema, conozco el canto y me gusta mucho también. El sacerdote de la parroquia donde dirijo un coro estudió el seminario con el Padre Gabaráin.

También me gusta "Una Historia Pequeñita."

¡Saludos!